Sermón Semanal
 
 

 

 

El llamado de Dios al arrepentimiento genuino

Lucas 24: 45-49

Introducción:

Es común hoy en día en el caminar cristiano encontrarse  con personas que dicen haberse convertido recientemente al Señor, pero no observa un cambio en ellas.

Se observa que en su vida continua un comportamiento, conducta o actitud como de una persona no regenerada.

Por otro lado, podemos observar el cuadro de una persona convertida al Señor, de varios años en el evangelio, y que uno no duda de su vida sincera en el Señor, pero tiene una lucha con cierta clase  pecado.

Confiesa ese pecado una y otra vez y cae nuevamente y así sucesivamente.

Uno ve esto y tal vez le venga a la mente el pasaje de 2da de Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Y usted se pregunta, ¿cómo explicar el no ver un cambio en esas personas? ¿Cuál es el problema?

Trataremos de explicar a la luz de las escrituras las razones de este problema.


Desarrollo:

          El ministerio de Jesús fue uno en el que se destacó su constante llamado al arrepentimiento y al perdón de pecados. En un número significativo de ocasiones se registra en los evangelios lo enfático que fue al tratar el tema. Mateo 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

El arrepentimiento genuino es un gran pesar por el pecado y el compromiso de abandonarlo y andar en obediencia a Dios. Salmo 51:1-3; 10

A veces se confunde el arrepentimiento con vergüenza por que nos descubrieron en algo malo, y como resultado de que nos descubrieron sentimos abatimiento y tristeza  por las consecuencias.

Por lo tanto, lloramos y hasta nos lamentos, pero eso por sí solo no es arrepentimiento.

Porque, reitero, el arrepentimiento es un dolor, un pesar sincero ante Dios por el pecado, y un compromiso de que de ahora en adelante hemos de abandonarlo y renunciar al pecado, y andar en obediencia a Dios.

Arrepentimiento es cambio

2 Crónicas 7:14 “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Podemos ver el cuadro de cómo Dios hace un llamado al arrepentimiento y a la oración, pero sobre todo a convertirse de sus malos caminos.

Para que podamos entenderlo mejor, veamos el cuadro de arrepentimiento en la experiencia del hijo pródigo en Lucas 15:1-21

  1. Este joven judío descendió a lo más bajo, hasta tener que cuidar cerdos en una pocilga, para poder comer. Esta es una ilustración de la condición a la que se puede caer cuando se sigue en el pecado y no se le abandona.
  2. Un cuadro de arrepentimiento:
    a). El joven volvió en sí. En otras palabras, tomo cuenta su realidad.
    b). Tomó acción de ir a su padre, fue en actitud humilde y quebrantada.
    c). No pretendió tomar el lugar alto que una vez tuvo, pero tampoco se quedó en aquella pocilga.
    d). El padre fue movido a misericordia.

En ocasiones Dios nos permite tener que llegar al extremo de perderlo todo para que recapacitemos sobre nuestra realidad espiritual perversa.

Muchas veces tiene que usar esto para llamar la atención de un hijo que está en perdición. En otras palabras, la posición de quebrantamiento de la voluntad nos pone en una postura hacia el arrepentimiento genuino, porque nos hace ver claramente las cosas. Nos damos cuenta que se tiene que hacer un cambio radical de renuncia al pecado y tener un duelo genuino ante Dios por el pecado. Hay una clara convicción del pecado.

Es por eso que a veces para algunas personas el evangelio es un mensaje duro. Duro porque no tolera el pecado.  Pero es más duro pasar una eternidad lejos de la presencia de Dios.

El verdadero y genuino arrepentimiento debe generar en la persona un cambio en la vida, que claro está, se refleja en nuestro carácter, conducta y actitud. Esto es lo que nos hace ser santos.

Entonces si volvemos a revisar el pasaje de 2da de Corintios 5:17, podemos ver claramente la verdad bíblica de que, como un bebe que nace ocurre un cambio de estado, así para el creyente que experimenta una real experiencia de arrepentimiento esto representa un nuevo comienzo, un volver a empezar, una nueva vida.

 

Finalmente:

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Solo entregando el pecado (deshacerse de lo que no agrada a Dios) podremos experimentar un verdadero arrepentimiento. Porque el cambio que amerita un verdadero arrepentimiento es la decisión de renunciar, abandonar y alejarse del pecado.

 

 

 

 

Que Dios les bendiga

Pastor Saúl Vega Saldaña