Sermón Semanal
 
 

 

 

Señor: Auméntanos la fe.

Lucas 17:5

Introducción:
Una de las cosas que es requerida para el crecimiento espiritual es el desarrollo de nuestra fe. La Biblia nos dice de una forma muy contundente que “sin fe es imposible agradar a Dios”. Hebreos 11:6
La vida de los hombres ordinarios que han llegado a ser extraordinarios en las obras de Dios, se debe a que en algún momento decidieron subir a la montaña de la fe. 
En este pasaje encontramos una petición que los apóstoles le hicieron al SEÑOR JESÚS, al sentirse incapacitados por las enseñanzas de nuestro Salvador.


Desarrollo:

  • El reconocimiento de la falta de fe.

Los apóstoles escuchan unas enseñanzas por parte de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, que se les hizo un poco difícil de aceptar, al sentirse ellos incapaces de cumplirlas. Por eso ellos le dicen: «Señor: Auméntanos la fe» 
Todos hemos pasado por circunstancias donde la incapacidad humana se hace notoria, y donde parece que la fe de uno es insuficiente.  Son esas las circunstancias, que nos envían a buscar que nuestra fe aumente.

  • Cuando las enseñanzas de JESUCRISTO se hacen difícil.

Lucas 17:1-4 “1 Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. 3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale”.

  •  Aquí tenemos DOS enseñanzas por parte de nuestro SEÑOR, que preocupan a los apóstoles.

En primer lugar, tenemos a los tropiezos, que nuestro SEÑOR afirma que todos debemos de cuidar de no hacer que alguien tropiece. Como dice un comentarista: “¡Ay de aquel que enseña a otros a pecar, o les hace perder la inocencia!”

En segundo lugar, tenemos las enseñanzas de nuestro SEÑOR sobre el perdón. Esta enseñanza se asemeja a la que encontramos en el Evangelio de Mateo, que después de una pregunta de Pedro, nuestro SEÑOR les enseña sobre la diferencia que existe entre el mundo, y los que están en el Reino de Dios. Mateo 18:21-22 “21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”.

  • La literatura Rabínica enseñaba que si un hombre peca una, o dos, o tres veces, se perdona. Pero si peca una cuarta vez, no se perdona.

Con eso parece que Pedro creía que estaba siendo generoso, al preguntarle a JESÚS si debería hacerlo hasta siete veces. Pero el SEÑOR JESUCRISTO le responde que no, y le dice que hasta 70, una cantidad bastante amplia, y es aquí en esta enseñanza, donde los apóstoles muestran que sin la ayuda de Dios, no lo pueden hacer.
Veamos lo que el SEÑOR les quería enseñar:

  • JESUCRISTO lo que les quería enseñar, es que en el Reino de Dios, el comportamiento entre los hermanos en Cristo es muy diferente a como el mundo lo hace. Porque en el mundo es muy común el rencor, los resentimientos y el odio. En el Reino de Dios esas cosas no son aceptadas.

Con esto el SEÑOR no está quitando la culpabilidad del que peca, ni tampoco enseña que aceptemos los pecados de otros. Simplemente cuando alguien se arrepiente, debemos estar listos para perdonar.

  • La simplicidad de la fe. 

Lucas 17:6 “Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”.
Cuando los discípulos vinieron a Jesús, y le hicieron la solicitud, es posible que algunos de ellos  hayan estado esperando alguna recomendación para hacer algo extraordinario de modo que ocurriera el aumento de esa fe.

¿Qué pensarían Juan y Jacobo, los “hijos del trueno” para que eso sucediera? ¿Qué pensaría Pedro, quien siempre tomada la iniciativa y manejaba ideas y sugerencias? ¿Qué habría pensado Tomás, el que se reconocía como el incrédulo?

Sin duda que pudo haber especulaciones sobre aquella solicitud. Pero Jesús les pone el ejemplo de la semilla de mostaza; tan pequeña como el tamaño de la cabeza de un alfiler.

¿Por qué ese ejemplo? ¿Por qué no habló de otra semilla? Jesús usó este ejemplo porque representaba un  crecimiento que va desde lo más pequeño hasta lo más grande.

El grano se convirtió en semilla, la semilla en hortaliza, y la hortaliza en árbol donde las aves anidaron sus polluelos.

Alguien pudiera preguntarse, ¿será que la fe de apóstoles ni siquiera era del tamaño del  grano de mostaza? No, recordemos que lo que los apóstoles pidieron fue:  que les aumentara la fe.

  • La fuente de la fe.

Veamos cómo puede aumentar la fuente, o sea, lo que alimenta nuestra fe.

En primer lugar  la palabra de Dios:
Veamos algunos ejemplos:

  • Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.
  • En primer lugar, podemos notar que la FE viene por el oír el mensaje de la Palabra de Dios.
  • Salmo 1:1-3 “1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

En segundo lugar la oración y el ayuno:

  • Mateo 17:19-21 “19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno”.
  • La oración y el ayuno aumentan nuestra fe.

Conclusión:

Podemos notar que los apóstoles le pidieron más fe a nuestro SEÑOR, al sentirse ellos insuficientes delante de las pruebas, y así como ellos, Nosotros también debemos anhelar crecer más en  FE. Pero hemos aprendido que la FUENTE de la FE es la PALABRA DE DIOS. Y es en ella donde tenemos que poner nuestra mirada y nuestros oídos. Porque:   “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

 

 

 

Que Dios les bendiga

Pastor Saúl Vega Saldaña